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Sólo se necesitan dos ingredientes, 200g de chocolate (con leche o el que más te guste, yo uso el de postres) y 5 huevos.

He utilizado thermomix para montar las claras a punto de nieve, pero se puede hacer de forma manual o con batidora.

Separar las yemas de las claras, a las que les ponemos una pizca de sal.

Derretir el chocolate al baño maría, sin dejar que el agua llegue a hervir. Remover contínuamente. Cuando esté fundido, retirar del fuego y dejar enfriar unos 10 minutos (yo a veces no he podido esperar tanto).

Mientras, montar las claras con thermomix. Poner la mariposa en las cuchillas y programar 4  minutos vel. 3 y 1/2.

Calentar el horno a 170º.

Cuando el chocolate esté frío, añadirle las yemas y remover bien. Se aconseja usar varillas. Luego, añadir una tercera parte de las claras montadas, mezclar con las varillas bien e ir incorporando poco a poco el resto.

Poner la masa en un molde de horno, que habremos cubierto con papel de horno. Se recomienda redondo de unos 20 cm , pero hazlo a tu gusto.

Hornear durante 40 min a 170º.  Dejar enfriar 10 o 15 minutos en el molde hasta poder sacarla y dejar enfriar fuera.  El aspecto es un poco agrietado y se puede decorar con azúcar glas.

Es una receta muy sencilla y un postre más ligero de lo que parece. El bizcocho queda muy esponjoso.

La de la foto la hice con chocolate almendrado. Podéis experimentar con varios tipos de chocolate.

Espero que os guste tanto como a mí 😉

 

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