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Quiero dedicar la primera entrada al que siempre ha sido mi guiso favorito, los “rociaos” de mi madre. Tengo entendido que ella los aprendió de mi abuela, pero a ésta nunca se los ví hacer. El nombre viene del acto de “rociar” harina cuando el guiso está listo y dejar que se cueza un poco, con lo que quedan una especie de grumos sueltos que le dan consistencia al caldo haciéndolo un poco espeso (además de encontrarte las sorpresillas).

Pondré la receta original y debajo la adaptación que he hecho cambiando los ingredientes que no puedo consumir.  El resultado del otro día fue el de la foto (hecho a medias entre mi madre y yo) y, la verdad, salió tan bueno que ningún miembro de mi familia se quejó de los cambios.

“Rociaos” con setas
Ingredientes:

-2 dientes de ajo

-Tomate triturado

-1 patata grande

-Setas al gusto

-Caldo de verduras, avecrem o derivados

-Harina (la que quepa en una mano o un poquito más)

-Pimiento rojo seco

-Sal

 

Se fríen dos dientes de ajo en aceite de oliva y después se rehogan también las setas. Se echa tomate triturado al gusto (pensando que es un guiso de cuchara).  Se añade la patata a cuadritos y se rehoga con el sofrito un poco. Se agrega el caldo de verduras hasta cubrir y se cuece hasta que la patata esté tierna.

A media cocción se echa la harina en un plato y se saca un poco de caldo. ¡A mancharse las manos! Hay que conseguir la textura adecuada que nos permita ir haciendo rollitos de harina un poco más grande que los gurullos. Se van dando pellizquitos a la mezcla y se van formando los grumos en el plato para añadirlos más tarde.

Después se asa el pimiento seco, habiéndolo cortado antes, limpiándolo de pepitas. Cuando está asado se aparta.

Al finalizar la cocción de la patata se rocía el guiso con los grumitos de harina y se añade el pimiento asado.

Se deja cocer hasta que la harina esté lista.

 

Es un guiso muy reconstituyente, especialmente para el invierno. Aún recuerdo cuando me atreví a hacerlo con los ingredientes que pude conseguir en Inglaterra y cómo me llenó de energía.

Modificaciones: Al no poder comer tomate pensé en hacer el sofrito con pimiento rojo. Troceé uno crudo con la picadora hasta obtener la apariencia de tomate triturado. Hice el sofrito con el pimiento, los ajos y puerro picado. Además le añadí pimentón dulce y un poco de la vera (ahumado) para darle más color.

Otro ingrediente que me apeteció en el momento fueron las setas shiitake que tenía a remojo. Añadí éstas, champiñones y algunas setas ostra.

Aparte, sustituí la harina de trigo por una mezcla de centeno y avena. Debería haberle echado más grumos porque salió demasiado caldoso para mi gusto.

Os animo a probarlo y darle un gusto a vuestro estómago… ¡antes de que empiecen los calores!

 

 

 

 

 

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